Humedales

La importancia de los humedales en la actualidad está fuera de toda duda, no sólo porque estos espacios son Hábitat de Aves Acuáticas, sino porque de ellos depende el delicado equilibrio del ciclo del agua en el planeta y, con ello, la agricultura, el desarrollo, la conservación de especies, espacios y, incluso, su papel vital en el almacenaje de carbono. Sin ellos, por ejemplo, no habría arroz. A pesar de todo, la mitad de los humedales del mundo ya se han destruido.

En la actualidad la Lista Ramsar incluye más de 2.000 humedales de todas las regiones del mundo, globalizando una superficie superior a 200.000.000 ha, aunque estas cifras varían al alza de manera continuada.

A ello vino a responder el Convenio de Ramsar, en 1971, y los datos actuales lo ratifican: 159 estados, en 2010, protegen 1899 humedales. En España, desde 1990 también se asume la responsabilidad pertinente, y en la actualidad existen 68 humedales incluidos en la lista Ramsar. No obstante, las obligaciones de España al respecto pasan por el Inventario Español de Zonas Húmedas, que incluye 3 Comunidades Autónomas y 189 lugares. Aquí van 5 de estos espacios.


El humedal de la ría del Eo se encuentra en Ribadeo. La Ría de Ribadeo traza el límite entre Galicia y Asturias cun una orientación sur-norte y una longitud de 10 kilómetros. Pertenece a las Rías Altas gallegas debido a la magnitud de sus acantilados, ya que en estas rías el mar sólo invade el curso final del río que las conforma.

La Ría de Ribadeo es un estuario formado en la desembocadura del río Eo, aunque tambíen vierten en la ría sus aguas otros ríos de menor entidad como pueden ser río Grande, río Pequeno…
En este magnífico estuario predominan los hábitats intermareales de lodo y arena, constituyendo un espacio ideal para diversas especies de flora y fauna de interés internacional.
Destaca por su diversidad de hábitats costeros en buen estado, representados por diversas formaciones vegetales tales como vegetación de marisma, charcas intermareales, acantilados y matorrales costeros…
Esta área ha sido delimitada como
Lugar de Importancia Comunitaria.

Debido a sus valores naturales, culturales, científicos y educativos singulares que se amparan con un régimen compatible con usos y actividades tradicionales, se ha catalogado como Espacio Natural en Régimen de Protección General. Este espacio incluye todo el curso del Río Eo.
-Por ser una zona húmeda de importancia internacional debido a su riqueza ecológica, zoológica, botánica, hidrológica, y muy especialmente como hábitat de aves acuáticas migratorias, pertenece al
Convenio Ramsar, firmado por el Estado español para la protección de zinas húmedas.
-Es
Zona de Especial Protección para las Aves (Zepa) porque se considera que e sun espacio que tiene las medidas adecuadas para evitar la contaminación o deterioro de los hábitats o las perturbaciones que afectan a las aves.
También es
Refugio de Caza desde 1983, Punto de Interés Geológico desde 1983, Espacio Natural Protegido desde 1991, Área de Importancia para las Aves y es un espacio incluído en la Red Natura 2000.

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LAGUNA DE ANTELA

 

La laguna de Antela (Lagoa de Antela en gallego) es una laguna desecada en la década de 1950, que estaba situada en la comarca de La Limia, en el centro de la provincia gallega de Ourense. Abarcaba terrenos situados en los municipios de Sandiás,Vilar de Barrio, Xinzo ed Limiay Xunqueira.

La laguna de Antela, uno de los humedales de mayor extensión de la península Ibérica, se situaba a 615 metros de altitud, con 7 km de largo y 6 kilómetros de ancho, aunque dependiendo de la época del año, estas dimensiones variaban, así como su profundidad. Tenía de profundidad media 0,60 metros y en algunas pozas llegaba incluso a los 3 metros.

Los intentos para desecar la laguna de Antela se remontan a los tiempos romanos, quienes en el siglo II construyeron un canal de desagüe .

 

La desecación se inició con la canalización del río Limia y con la construcción del canal principal o emisario. El Gobierno promotor justificaba que con tan magna obra se sanearía el terreno y se controlarían las inundaciones. Pero la desecación favoreció los efectos de las inundaciones porque la velocidad del agua crecía con los nuevos canales y la altura, con las crecidas .

 

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